Creciendo Con
David Y Vega


"El regazo en que caemos al nacer decide nuestra felicidad o desgracia. ¡Dichoso el hombre sobre el cual han llovido como celestial rocío los besos de sus padres! Estos besos se filtran por la tierna carne del niño y llegan hasta el corazón y lo reblandecen para siempre. Quien haya tenido padres justos y amorosos jamás odiara en conjunto a la humanidad, porque aquellos seres adorados pertenecen a ella. Por el contrario, si el hado adverso le ha deparado un nido helado, nunca podrá echar de sus huesos el frío."
(Armando Palacio Valdes)

Mi reacción ante el llanto de los demás.

Publicado el 12 de marzo de 2012 a las 11:08 AM

Categorias:

Este fin de semana de formación (que como siempre ha sido maravilloso) he descubierto varias cosas acerca de mi que, si bien no me gustan un pelo, me resultan muy interesantes porque aportan mucha luz acerca de hacia donde tengo que buscar para llegar a encontrarme.

LLegó una mujer nueva, con una historia personal bastante potente. Era su primer seminario y, como suele pasar cuando llegas de nuevas a esto, se le removió todo por dentro y empezaron a surgir de ella sentimientos que no sabía ni de donde surgían ni porque emergían ahora. El caso es que cada vez que compartía algo acababa llorando, en alguna ocasión de una manera muy intensa.

Yo me considero una persona empática, pero me di cuenta de que ante una persona que se desbordaba de aquella manera y que expresaba su emoción sin ningún tipo de tapujos, en lugar de ponerme en su piel, surgía de mi un rechazo que no terminaba de entender. Yo quería sentir con ella, acompañarla en ese momento, pero mi mente me mandaba mensajes como “esta mujer está sobreactuando un poco, no?”, “que teatral”, “que ganas de ser el centro de atención”.Al principio no me daba cuenta y creí pensar que el problema estaba en ella, en su manera de expresar o bien en que simplemente no había feeling y que no me la creía. Pero no me sentía bien y cada poco rato surgía otra situación que me hacía enfrentarme a ese llanto de esa mujer y a ese rechazo por mi parte. Y entonces empecé a comprender que no era ella, que el rechazo surgía de mi y que trataba de decrirme algo.. había algo que yo tenía que aprender y que me negaba a ver.

Y comprendí que mi negativa a empatizar con los sentimientos de esa persona surge de mi incapacidad de dejar surgir mis propios sentimientos:

Desde que tengo uso de razón me ha costado mucho llorar en público… siempre me he sentido “ridícula” , “fuera de lugar” o “que no habían motivos para llorar o para sentirme así”. Siempre he sentido que mi llanto iba a causar una impresión negativa de mi en los demás. Y bueno, a causa de esto, claro está, jamás he sido capaz de desbordarme publicamente, de llorar a moco tendido, de gritar…. Entonces ocurre que cuando me enfrento a una persona que si que es capaz de hacerlo me pongo en guardia y siento rechazo.. trato de “no justificar” esa actitud que yo jamás me he permitido, sintiendome con ello una persona carente de empatía y completamente insensible.

Pero no es así.. me he dado cuenta de que mi rechazo surge de la envidia (sana o insana, no lo sé) que, sin ser consciente de ello siento al ver a alguien que se permite ese desbordamiento, que se permite sacar fuera todo lo que yo por verguenza, por miedo a la incomprensión y al rechazo y lo que es peor, por no ser capaz de validar y aceptar mis propios sentimientos, voy guardando bajo llave y va cogiendo cada vez más peso. Mi rechazo solo muestra una profunda admiración hacia la capacidad de liberarse y de autosanarse de esa otra persona. Aunque claro, el ego es como es y disfraza esta realidad de rechazo (siempre es más facil pensar que el problema está en el otro, obvio).

Lo que esa chica no sabe (porque yo tampoco he sido consciente hasta ahora y por tanto no se lo he dicho), que su llanto, además de sanar su propia historia personal ha abierto una puertecita que me va a ayudar a sanar la mía.

Ahora me he dado cuenta de que aunque me resulte difícil NECESITO dar el enorme paso adelante que supone para mi superar la verguenza a mostrar mis sentimientos, validarlos sabiendo que si yo lo siento así es porque así lo tengo que sentir, que estoy rodeada de personas con la capacidad de afrontar que me desborde, que grite, que llore, que tengo a mi alrededor a un círculo potentisimo de mujeres capaces de soportar lo que quiera que sea que salga y lo que es todavía mejor, capaces de ofrecerme contención, apoyo y  amor incondicional.

Tengo todo a mi favor, excepto mis propias resistencias y mi mente, que no para de hacerme la puñeta. Pero una vez más siento que estoy en el camino, que cada seminario tiene una lección que enseñarme (aunque no sea la esperada) y que cada una de las mujeres que forman ese maravilloso círculo cada día que permanezco junto a ellas , y a lo mejor sin darse cuenta de ello, me ofrecen regalos que jamás esperé recibir.

Soy muy afortunada.

 

 

13 Comentarios en “Mi reacción ante el llanto de los demás.”


  1. Qué reflexión más interesante has hecho, esos seminarios son una fuente constante de aprendizaje, aunque yo no sé si podría enfrentarme a tanta intensidad. A mí me pasa al contrario que a ti, me gustaría ser bastante menos llorona y controlarme más. También tengo envidia de quien no se permite desbordarse tan fácilmente. Como en todo, en el difícil término medio estará la virtud. Un beso.

  2. Me pasa lo mismo que a Raquel,pienso que el día que yo lo haga,lloraré más de una vez,por emociones,que le vamos a hacer..soy una llorona…
    Cuando tuve a Dennis,los primeros talleres de lactancia acababa llorando en todos,todas las mamis abrazándome..y yo ..una vergüenza..
    siempre era cuando compartía con las demás algo que me había pasado,o sentía..también es verdad,que esos talleres,que parecen tan simples,me ayudaron mucho y me han unido mucho a dos de ellas,si te lee una mami,cuando vea este comentario,sabrá quién es :)

    Creí que los seminarios comienzan para todas a la vez,no es así?

    • Si, pero hay quien contrata seminarios sueltos, o quien se entera tarde, empieza la formación a mitad y la termina el próximo curso. A mi también me pasa lo de la verguenza, pero llevandolo tan al extremo que me reprimo muchísimo para evitar pasar por ahí. Y sé que no hay razón alguna por la que sentirla, pero lo tengo super interiorizado.

  3. No eres rara, Ana, yo me he dado cuenta de que sólo lloro a solas. Cuando estaba casada lloraba con mi marido pero a él le fastidiaba mucho y me sentía fatal.
    Ayer mi mente me dijo que debía tocarla, al menos, mientras lloraba, que no sintiera que todas la mírabamos sin hacer nada, pero en el fondo quería que parara. Le dejé mi mano hasta que ella quiso, pero no mi corazón.
    Pero una cosa sí aprendí: para acompañar tenemos que sanar nosotras primero, no podemos estar rememorando eternamente nuestros partos.
    Un beso

    • Yo he llegado a la misma conclusión Begoña… como voy a acompañar a nadie si no me siento capaz de sostener el llanto de una compañera sin removerme?? efectivamente, tenemos mucho trabajo por hacer, pero ya hemos dado el primer paso. En mi caso siento que no es el parto lo que me incomoda… no era la historia de esta chica la que me incomodaba sino su efusividad al mostrar sus sentimientos. Por eso creo que lo que pasaba es que en el fondo me molestaba no ser capaz de darme permiso a mi mmisma para hacer lo mismo cuando lo necesito, porque creo que debe ser liberador.

  4. Hola: aunque llevo días leyéndote, no me he animado hasta ahora a escribirte. El tema del lloro de la chica me ha “tocado” pues yo misma reprimo mis emociones y creo que sería muy sano y liberador para mí permitir que afloren. Me gustaría preguntarte qué formación realizas, pues nada me parece más interesante y necesario que conocer nuestro mundo interior. ¡Ah! y gracias por tu blog; partir del tuyo, he conocido espacios lindísimos acerca de la maternidad. Un abrazo.

    • Hola Cristina!!! me estoy formando como doula. Busca info por internet porque es una formación que se realiza por diferentes puntos de España y te puedo asegurar que es una maravilla. Se trabaja mucho todo lo relacionado con el autoconocimento, que es algo que nos hace mucha falta a todos!!

      • Gracias, Ana. ¿Sabes si existe esa formación en Cantabria o Salamanca?, ¿hay alguna web sobre doulas que me recomiendes?. Gracias de nuevo.

        • No te sabría decir Cristina… busca en google formación doulas cantabria, por ejemplo, a ver que te sale. Ahí ando un poco perdida…

  5. Cuanto por aprender de una misma… y que bien querer aprender, interiorizar todo y seguir buscando y rebuscando a pesar de nuestros obstaculos inconscientes, de nuestras limitaciones, nuestros miedos, nuestros descubrimiento que no nos gustan… Cuanta humildad se gana con ello y cuanta paz, aunque el camino sea dificil. Es estupendo todo lo que cuentas de esas sesiones… No las conozco pero tienen buena pinta! Y leyendo tus dos últimas entradas tú también me has servido de inspiración… bueno tú y mi terapeuta!! ;-) En mi última entrada te doy las gracias pero por si no la lees te lo quería comentar: GRACIAS por abrirte de ese modo y contar lo que cuentas! Namasté!

  6. Me ha parecido muy curiosa tu reflexión, cuando le leído el título no me he resistido a seguir leyendo… pues yo eme identifico con la mujer del seminario que hablabas. Soy una persona para mi gracia o desgracia, visceral, emotiva, sensible y sensitiva…. y me cuesta horrores cuando hablo sobre cosas que me afectan mucho no llorar. Siempre lo he llevado mal, por pensar en cómo los demás pueden reaccionar negativamente hacia mi llanto. Lo único que me queda es aceptarme tal cual soy, y considerar que esa sensibilidad me hace ser la que soy. Me encantó descubrir que el llanto,sanador siempre para uno mismo, puede ayudar a otras personas:)



Enviar un Comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>