Creciendo Con
David Y Vega


"El regazo en que caemos al nacer decide nuestra felicidad o desgracia. ¡Dichoso el hombre sobre el cual han llovido como celestial rocío los besos de sus padres! Estos besos se filtran por la tierna carne del niño y llegan hasta el corazón y lo reblandecen para siempre. Quien haya tenido padres justos y amorosos jamás odiara en conjunto a la humanidad, porque aquellos seres adorados pertenecen a ella. Por el contrario, si el hado adverso le ha deparado un nido helado, nunca podrá echar de sus huesos el frío."
(Armando Palacio Valdes)

Como evolucionamos los padres que criamos con apego

Publicado el 18 de abril de 2010 a las 10:17 AM

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Antes del nacimiento de mi hijo, mis ideas sobre la crianza eran “mas o menos” convencionales. Pensaba que si no quería malacostumbrar a mi hijo, tenia que seguir una serie de normas, que son las que siguen todos los padres (al menos los que yo tenía alrededor), aunque no terminaba de ver del todo claras ciertas cosas.

Pero nació mi niño, y al ver su carita, se me removió todo por dentro…No voy a decir que “de pronto ví la luz”, pero si que conecté un poco más conmigo misma y con mis sentimientos reales y, sobretodo, conecté con mi hijo. Me dí cuenta de que tenía que empezar de cero si quería vivir plenamente la maternidad y hacer feliz a mi hijo.

Y fue entonces cuando en medio del caos, cuando trataba de descubrir quién era realmente y qué deseaba para mí y para mi hijo, llegaron los famosos “consejos bienintencionados” que trataban de devolvernos al redil cada vez que sacábamos un pié del tiesto: EN TU CAMA NOOOO!!!!!, QUE SE DUERME EN LA TETA????ESO NUNCA!!! NO LO COJAS TANTO…y tras los consejos, llegaban las amenazas; ESO NO ES BUENO PARA ÉL, LO TIENES QUE ENSEÑAR A DORMIR POR SU PROPIO BIÉN, LO HARÁS MUY DEPENDIENTE, y así podría seguir un buen rato…

Así que entre mis dudas y los consejos, los primeros meses estuvimos probando “un poco de aquí y un poco de allí”, pero conforme pasaba el tiempo, cada vez hacíamos mas caso a lo de aquí y menos a lo de allí…

Abajo pongo dos artículos en los que me he visto reflejada. Las ganas de compartir lo que vas descubriendo, la pared con la que te estrellas al hacerlo, las lágrimas y sentimientos de ineptitud a causa de las críticas…Yo aún me encuentro en la fase en la que cada crítica me duele y me hace dudar, pero cada vez me importa menos. Ya no me justifico ni explico lo que hago, y por supuesto, he dejado de pedir consejos.

Y las críticas…bueno, empiezo a asumir que siempre van a estar ahí, y que cada uno ve las cosas de una manera. Por suerte o por desgracia, casi todos de la misma. Y eso no va a cambiar, así que haremos lo que tengamos que hacer haciendo oídos sordos a lo que venga de fuera.

La sonrisa de David es nuestra certeza de que hemos escogido el camino correcto.

LA CRIANZA NATURAL, LOS CONSEJOS GRATUITOS Y CÓMO EVOLUCIONAN LOS PADRES QUE CRÍAN CON APEGO (I)

Fuente: http://www.bebesymas.com/ser-padres/la-crianza-natural-los-consejos-gratuitos-y-como-evolucionan-los-padres-que-crian-con-apego

La crianza natural, también llamada crianza con apego, es una manera de educar a los hijos algo diferente a los estándares conocidos desde hace unas décadas.
Por definirla de algún modo, en la educación habitual, la que recibimos la mayoría de adultos de hoy en día, se considera al niño como un ser con capacidad e intención de tomar el control de todo cuanto le rodea, y sobretodo de sus padres, y el objetivo es controlarle, limitarle y doblegarle para evitarlo.
La crianza natural, en cambio, tiene una visión menos catastrofista de las intenciones de los bebés y niños e intenta entender su mundo emocional, tratándoles de un modo más respetuoso, en muchas ocasiones de tú a tú, con el fin de permitir a los niños que sean ellos mismos (y no exactamente lo que los padres quieren que sean), que sean libres (pero respeten la libertad de los demás) y que sean responsables, amables y honrados porque crean que deben serlo.
Aunque el objetivo podría considerarse en algunos aspectos similar (lógico, todos queremos que nuestros hijos sean personas de bien), los métodos son muy diferentes y, como la crianza natural es minoritaria y más “moderna”, es habitual recibir críticas y consejos gratuitos de las personas que creen que, al no mantener un control exhaustivo y una negación de sus deseos, a menudo incoherente (“para que no sepa que lo puede tener todo en la vida”), estás criando (creando) a una persona sin normas, sin valores, consentida y que cree que todo debe girar a su alrededor.

Los papás y mamás reconvertidos.

Somos muchos, yo diría que la mayoría, los papás y mamás que defendemos una crianza más respetuosa con nuestros hijos, cuyos conocimientos (o cuya ignorancia, según se mire) nos llevaban a educar a nuestros hijos del mismo modo que nuestros padres y profesores hicieron con nosotros.
En mi caso personal, el miedo a perder el control, o el miedo a ser controlado por un hijo mío hacía que me parecieran bien o necesarios algunos métodos que hoy me parecen una auténtica aberración.
Como ya dije en su día, seguir los instintos para criar a un hijo puede ser peligroso, ya que el instinto, una palabra que suena a comportamiento innato, está “contaminado” en muchas ocasiones (casi siempre) por las vivencias personales y por lo que observa y se escucha decir en el entorno.
Entonces, al nacer mi primer hijo, empecé a leer libros y a recabar información relativa a los bebés y mi falso instinto y los miedos a tener hijos que me controlaran se desvanecieron para dar paso a un nuevo Yo, más consciente con las necesidades de mi bebé, más respetuoso con sus ritmos y su crecimiento, con más ganas de implicarme en su crianza y aceptando el reto de tratar de educar a mis hijos haciéndoles sentir queridos.
Esta transición que yo viví la pueden firmar muchísimos padres y madres que, herederos de un modelo de crianza más o menos autoritario decidieron un buen día, por la razón que sea, romper la cadena e iniciar un nuevo camino en el trato con los hijos.

La crianza natural motiva por ser minoritaria.

Una de las características casi definitorias de la crianza natural es que es un modo de criar minoritario. La gente sigue educando a sus hijos del modo tradicional y se siguen aceptando como buenas frases como “los niños tienen que dormir en su cama porque necesitan su espacio”, “ahora dicen que está prohibido, pero un buen cachete a tiempo soluciona muchas cosas”, “déjalo que llore, que ya se cansará”, “cuando tiene una rabieta lo que hay que hacer es no hacerle ningún caso” o el pensar que los bebés “toman el pelo” o “te toman la medida”, entre otras cosas.

Y en estas aparecen unos cuantos padres y madres, cuya escala de valores da un vuelco increíble al nacer sus hijos, poniendo a éstos encima de todo, dedicados a estudiar y a entender el comportamiento de los bebés para criarlos de un modo respetuoso y consciente y se dan cuenta de que el modo en que han sido educados y el mundo en el que viven hicieron que como adultos vieran normal tratar a las personas más frágiles de la sociedad como si fueran los más resistentes, haciendo uso de la violencia física y/o verbal y de otros métodos que ningún adulto permitiría para sí.
Entonces estos padres y madres sienten (sentimos) que hay una nueva verdad, una nueva opción, otra manera de hacer las cosas y aparece la necesidad lógica de mostrar al mundo, de uno u otro modo, que se puede educar sin herir, que se puede criar con abrazos y besos y que todo ello puede ayudar a acabar con la epidemia de baja autoestima que afecta a, yo diría, la mayor parte de la población occidental (el problema es que aumentando la autoestima de la población disminuirían las necesidades de consumo y el sistema se tambalearía… pero esto es otro tema).

Aparecen las ganas de mostrar lo aprendido al resto
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Con la motivación de ver que el mundo podría cambiar si quisiera, que la sociedad enferma en la que vivimos podría mejorar con una nueva generación de personas empáticas y respetuosas y con las ganas de mostrar a los demás un nuevo camino por recorrer, los padres y madres inician su particular “campaña informativa”.
En vez de zapatillas deportivas del nº 16 y en vez de unos pendientes estos padres empiezan a regalar libros de Carlos González y Rosa Jové, imprimen estudios para la cuñada embarazada o para la amiga que dice que en cuanto pueda vuelve a trabajar y le explican lo importante que es que en la primera hora no les separen, lo importante que es para el bebé que el cordón siga latiendo una vez haya nacido y lo buena que es la lactancia materna (todo cierto, sin duda).
Entonces, algunos se dan cuenta de que su círculo personal es muy limitado y deciden crear un blog personal en el que explicar sus vivencias, sus inquietudes y sus cabreos y en el que difundir aquellos artículos afines a este estilo de crianza (algunos incluso lo hacen a través de Bebés y más, ejem).

Continuará…

A partir de aquí los padres van experimentando una serie de cambios ya que no todo el mundo quiere escuchar una nueva verdad y porque los consejos gratuitos también llegan desde las personas afines al estilo de crianza más tradicional, pero esto lo veremos en otro momento con la segunda parte de esta entrada.

LA CRIANZA NATURAL, LOS CONSEJOS GRATUITOS Y CÓMO EVOLUCIONAN LOS PADRES QUE CRÍAN CON APEGO (II)

Fuente: http://www.bebesymas.com/ser-padres/la-crianza-natural-los-consejos-gratuitos-y-como-evolucionan-los-padres-que-crian-con-apego-ii


Ayer publicamos una entrada hablando de la crianza natural y de cómo los padres van evolucionando a medida que pasa el tiempo.
Explicamos que muchos padres y madres empiezan a educar a sus hijos de un modo diferente al que tenían pensado, normalmente al darse cuenta de que las necesidades de los hijos son diferentes a lo que la gran mayoría de personas explican que se les debe ofrecer.
En ese momento empiezan a descubrir otra opción de educar y se empiezan a formar a partir de ese punto de partida, dándose cuenta de que es posible criar a un hijo de un modo más respetuoso que el tradicional y queriendo mostrar lo aprendido a otras personas.

Aparecen los primeros enfados con los que quieren aconsejar

Llenos de información, de buenas intenciones y sintiéndose diferentes al resto, por tratar de mejorar el mundo en el que viven a través de sus hijos, los padres y madres que defienden la crianza natural pasan por una etapa, más o menos larga, en los que son especialmente susceptibles a las críticas ajenas.
Los padres, los suegros, la hermana mayor, la vecina del quinto, el pediatra, la que espera en la cola de la frutería detrás de ellos, el que se sienta delante en el autobús, la enfermera, la cajera del super y en definitiva un gran número de personas, que están convencidos de que la educación que recibieron sigue siendo el único camino para lograr que los niños no se conviertan en adolescentes insolentes capaces de grabar peleas en un móvil, aconsejan, de un modo gratuito y sin importarles demasiado el parecer de sus receptores, utilizar métodos más disciplinarios que los que estos padres están llevando a cabo, tales como poner horarios o fechas a los ritmos de los bebés (comer cada 3 horas, quitar el pañal antes de los dos años, etc), quitarles la teta para que coman más “comida de verdad”, etc.
Todo ello hace que estos padres y madres se sientan atacados, heridos, cuestionados y enfadados por ver que el entorno no entiende por qué tratan así a sus hijos y por qué no les tratan del modo que les sugieren.
Es más, el cabreo aumenta más todavía cuando se dan cuenta de que ellos tienen que recibir dichos consejos y lecciones con una sonrisa y casi dando las gracias cuando resulta que los demás se toman sus palabras como un ataque directo a sus capacidades como madre o padre (“¿me estás llamando mala madre?”, “perdona, pero no eres mejor madre por…”, etc.).

No todo el mundo quiere cambiar

Pronto, a medida que van explicando a más y más gente lo que es la crianza con apego, los padres se dan cuenta de que no todas las personas quieren buscar otra verdad, igual que no todas las ovejas se escaparían del rebaño si tuvieran posibilidad de hacerlo porque a veces, la necesidad de ser aceptado por la mayoría, de pertenecer a la sociedad, es mayor que las ganas de conocer otras realidades.
Aún recuerdo a una amiga que, al hablar de que quizás buscaríamos un colegio tipo Waldorf para mi hijo, nos respondió: “Pues yo no. Es que yo quiero que mi hijo sea normal”.

Se aprende a vivir y a convivir con el resto

La primera reacción al ver que hay quien prefiere no conocer otras opciones es la de incomprensión: ¿Cómo puede ser que no quieran aprender a educar a los niños con más respeto y menos violencia?, se preguntan. Sin embargo, con el paso del tiempo acaban entendiendo que no todo el mundo vive para y por sus hijos, y que es algo totalmente lícito y respetable que así sea.
Hay personas que, dicho mal y pronto, “no quieren calentarse mucho la cabeza”, y prefieren educar con el camino rápido (“he dicho que no y punto”), en vez de dedicar tiempo y palabras negociando y llegando a acuerdos que ayuden a padres e hijos a crecer ambos como personas.
Con el tiempo los padres y madres que defienden la crianza con apego y que se sentían, en parte, ciudadanos de otro mundo, casi enfadados con el resto por no aprovechar la oportunidad que se les brinda cada vez que un niño nace de construir un futuro mejor, empiezan a relativizar ciertas cosas y aprenden a vivir y a convivir con el resto.
Así entran en un momento de la vida en que viven y dejan vivir y respetan otras opciones de crianza, pese a no comulgar con ellas (bueno, no todos los padres llegan a esta fase de maduración, pero sería lo deseable, por supuesto).

Pero las críticas continúan

Sin embargo las críticas o los consejos gratuitos continúan, se siguen produciendo, y algunos padres deciden dejar hacer, sonreír, dar la razón y olvidar 0,6 segundos después el mensaje recibido. Otros padres prefieren responder, con tranquilidad y naturalidad (algunos más, otros menos), mostrando el por qué de sus actos y de su estilo de crianza.

Resumiendo

Críticas y opiniones gratuitas las recibe todo el mundo. Como se dice habitualmente, cuando eres madre, hagas lo que hagas, lo harás mal.
La crítica o la opinión tiende a molestar a todos los padres excepto a aquellos que la piden o que la esperan con gratitud para tratar de ser mejores padres.
Los que tienen una filosofía de crianza más bien respetuosa, afín a la denominada crianza natural o crianza con apego, pasan por ciertas etapas y en alguna de ellas se sienten más susceptibles.
Es por ello que es fácil ver a padres y madres comentando airadamente lo mal que se sintieron cuando tal o cual persona le dijo que estaba haciendo algo más o menos malo a su hijo y que debería hacer algo para solucionarlo.
La intención de las dos entradas dedicadas a este tema es mostrar la evolución más o menos estándar de estos padres, para que se entienda su comportamiento, su sentir y el por qué de algunos de sus actos.
Al final, tarde o temprano, como ya he dicho, todos (al menos los más educados), acaban por ver, oír y callar, a menos que se les pregunte o se les cuestione.

 

2 Comentarios en “Como evolucionamos los padres que criamos con apego”


  1. Bueno, cada persona decide criar a sus hijos de una manera o de otra, y lo que te digan (y más las "amenazas" o consejos "bienintencionados) te tiene que entrar por una oreja y salir por la otra, porque la gente que quiere lo mejor solo como muxo debe opinar, nunca intentar imponer, porque al fin y al cabo son los padres los que tienen que elegir que es lo mejor para su hijo (claro, todo esto vale hasta cierta edad jaja).De todas maneras…no te preocupes…el resultado, con los años se acaba viendo.

  2. Abnis…una forma muy sutil de decir aquello de "por sus frutos los conocereis" je,je,je pues hasta en el tema de los hijos se puede utilizar.Si hay algo cierto es que con el tiempo se puede apreciar lo que se ha hecho "bien" y lo que no se ha hecho tan bién con los hijos pues ellos nos lo van a reflejar con su comportamiento y sus decisiones.La mejor forma de valorar si unos padres han hecho bien su tarea de criar y educar a los hijos es observandolos cuando llegan a la edad adulta.Pienso que la única opinión que cuenta es la de tu conciencia y la única guía que has de seguir es el índice de felicidad y bienestar que muestra tu hijo a la hora de llevar a la práctica cualquier decisión.Un saludo.Por cierto, no sé si conoceis este espacio pero lo comento por si no es así:http://www.holistika.net/infancia.asp



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