Creciendo
Con David

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"El regazo en que caemos al nacer decide nuestra felicidad o desgracia. ¡Dichoso el hombre sobre el cual han llovido como celestial rocío los besos de sus padres! Estos besos se filtran por la tierna carne del niño y llegan hasta el corazón y lo reblandecen para siempre. Quien haya tenido padres justos y amorosos jamás odiara en conjunto a la humanidad, porque aquellos seres adorados pertenecen a ella. Por el contrario, si el hado adverso le ha deparado un nido helado, nunca podrá echar de sus huesos el frío."
(Armando Palacio Valdes)

Las mamás del cole y yo.

Publicado el 22 de febrero de 2012 a las 5:01 PM

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Conforme va pasando el tiempo, la primera impresión que tuve acerca de como iba a ser mi relación con las mamis de los compañeros de cole de David se va afiando: definitivamente no hay feeling.

He de decir a su favor que yo, como mi hijo, también nací para ser feliz, no para ser normal y que muchos me consideran bastante rarita. Soy muy correcta en el trato con todo el mundo, pero cuando siento que alguien, por el motivo que sea, no está en mi onda y siento que no me va a aportar nada (ni yo a el/ella tampoco) no me esfuerzo demasiado en darle conversación ni me deshago en sonrisas y cumplidos. Cuando un tema me interesa participo y sino me mantengo al margen porque, como creo que ya comenté en su día, yo los amigos los traigo puestos, no siento la necesidad de hacer pandi en la puerta del cole.

Es cierto que, aunque no voy a hacer amigos, tampoco cierro la posibilidad y si que existe alguna mamá y algún papá con los siento cierta afinidad y con los que me resulta muy agradable charlar un ratito.

Pues el caso es que parece que algunas mamis consideran que por el hecho de no entrar demasiado en estas tertulias, merezco pasar a formar parte de la lista negra: tengo una amiga (que su peque va a la clase de David) de la que por lo visto tienen mejor concepto y, el otro día vi como, para mi asombro, otra mamá se esperaba que yo dejase de hablar con ella para contarle noseque historia.  Y hasta ahí lo puedo entender.. a mi no me gusta demasiado conversar con ella y a ella tampoco conmigo, pero es que hay otra (amiga de esta primera) que ni siquiera me saluda!! Y doy fe de que no se trata de que no me vea, porque alguna vez he forzado la situación saludandole mirandole directamente a los ojos e incluso así lo evita o lo hace de de muy muy mala gana.

En fin, que cada uno actuamos conforme a lo que somos y yo muy diplomática no soy, pero si educada. Si no conecto con alguien no voy a buscarle para tomar un café pero, si no ha hecho nada para merecerlo, tampoco le retiro el saludo.

No es una cosa que me quite el sueño, pero supongo que como le pasaría a casi cualquier persona, no me gustan este tipo de situaciones, me resultan violentas. De todas formas, con el tiempo he ido aprendiendo que las actitudes de los demás no son mías,que no me deben afectar personalmente puesto que son opciones que cada uno toma, sobre las que yo no tengo no tengo ningún tipo de responsabilidad. En el fondo, lo que esa chica haga, es un asunto de esa chica.. las razones que ella tenga para actuar así son sus razones y tengo que dejar que así sea, no preocuparme por el tema y pensar que soy parte implicada porque si no lo hago mio.

Afortunadamente, me siento bastante tranquila respecto a mi actitud con estas mujeres… siento que he actuado de una manera y correcta sin caer en la hipocresía y en la falsedad, que es algo que aborrezco profundamente. Así que voy a limitarme a tomar responsabilidad únicamente de la parte que me corresponde, que es la mía, y que cada cual haga lo que considere oportuno. Pero vamos, que un poquito de civismo y cortesía nunca están de más, no?

Que suerte tengo!!

Publicado el 20 de febrero de 2012 a las 8:14 AM

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El otro día, al terminar una de mis sesiones de Rebirthing, comentaba con mi renacedora que David es todo un personaje, que tiene las ideas muy claras y que es un peque de lo más peculiar, a lo que ella me respondió sin dudar: ” Que suerte!!!”. En ese momento le dije que efectivamente, que era muy afortunada, pero luego, dandole vueltas, me he dado cuenta de que, eso que ambas vimos tan obvio, no lo es para la mayoría de la gente. Me explico:

Nos pasamos la vida tratando de ser “normales” y viendo lo diferente como malo. Y esto se acrecienta cuando tenemos hijos… nos esforzamos porque duerman “lo normal” o “como todos”, que coman “lo que todos”, que se relacionen “como todos”… y que decir de los famosos percentiles!! casi parece que vivamos como un fracaso que nuestro hijo esté por debajo del percentil 50!!!

David está en el percentil 15, come lo que quiere y cuando quiere, le gustan cosas que no son las habituales en otros niños de su edad, tiene reacciones super peculiares que tampoco veo en otros niños, tiene su particular ritmo… y todo esto, que podría verse como un problema, es algo maravilloso.

Y es maravilloso porque el es así, porque por fortuna hemos sabido respetar su individualidad y le estamos dejando desarrollarse conforme a la personita que realmente es, estamos dejando que sea el, sin percentiles y sin juicios.

Si… que suerte tengo de tener el hijo que tengo y que suerte de haber conseguido darme cuenta de la suerte que tengo!!! Porque , como decía una imagen que ví el otro día en facebook “Nací para ser feliz, no para ser normal” .. cuanta razón, no?

Eligiendo el amor en lugar del resentimiento.

Publicado el 16 de febrero de 2012 a las 9:15 AM

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Ayer ocurrió algo que me hizo muy feliz.

Hace ya mucho tiempo os conté que una persona muy querida para mi , a la que había hecho un favor económico importante, había dejado de dar señales de vida. Y claro, con la gran cantidad de kilómetros que nos separan, si ella no quería, recuperar la comunicación era imposible.

Intenté contactar con ella con el único objetivo de obtener una explicación que me hiciera sentir mejor, puesto que me sentí engañada, pero lo único que obtuve fué silencio. Y ni que decir tiene que el dinero lo dí por perdido.. aunque a decir verdad, a esas alturas de la pelicula me importaba mucho menos el dinero que el daño que me hizo sentirme traicionada por alguien en quien había confiado.

Ayer, casi un año más tarde de todo esto, al fin conseguí una respuesta. Pude hablar con ella a traves de messenger y al fin obtuve la explicación que tanto tiempo había esperado y, como imaginé, los motivos que le impulsaron a hacer lo que hizo eran más que comprensibles. Ahora bien, aunque puedo entender sus motivos, lo que me cuesta de comprender es el silencio…

En todo este tiempo, aunque he estado enfadada, en ningún momento he sentido resentimiento hacia ella.. pero si he sentido mucha tristeza de sentirme traicionada.

Ahora tengo una explicación y lo que para mi es mas importante.. he retomado el contacto con alguien a quien quiero. Sé que muchos pensarían que su explicación puede ser falsa y que, aunque sea real, la manera en la que se ha comportando conmigo no es correcta y que, por lo tanto, no merece mi cariño. Pero cada uno somos como somos y a mi me nace quererla, no guardarle rencor.

Y con todo esto llego a la conclusión de que en la vida, en cada una de las situaciones en la que nos vamos encontrando, se nos da la opción de elegir entre vivir desde el amor, o desde el resentimiento o el miedo. Yo en este caso escojo el amor, escojo confiar… nunca sabré si lo que me cuenta es verdad o mentira, pero el corazón me dice que es verdad y, lo que es todavía más importante… vivo más feliz y me siento mejor pensando que es verdad. Podría elegir el rencor… podría tomar el papel de víctima ofendida, puesto que motivos no  me faltan, pero no me sale. Y esto no me convierte en buena pero tampoco en tonta.. me convierte en una persona consciente de que elegir una u otra opción es una cuestión personal.

Porque hay personas a las que, por la razón que sea, el corazón te pide quererlas. Porque el rencor solo genera rencor y el resentimiento solo resentimiento. Porque el amor libera y nos hace felices. Y porque sé que, cuando ofreces de corazón aquello que tienes, cuando haces algo de forma generosa, el universo conspira para que tu también recibas aquello que necesitas.

Y en estos momentos el universo me ha devuelto a una personita a la que necesitaba mucho por lo que estoy muy agradecida.